
Si piensas que este mundo tiene arreglo, bienvenido.
Si crees en los sueños del corazón, prepárate.
Si quieres hacer cosas que no son las del resto, este es tu sitio.
Si aún crees en la paz, aquí te reclutamos.
Si quieres vivir, y no malvivir, abre la puerta y entra.
Si quieres ser lo que tu quieres ser, adelante.
Si crees en que esto puede ser de otra manera, quédate.
Si aún piensas en aquella idea, compártela.
Este es el sitio de los que están llamados a vivir. De los que quieren vivir viviendo... Si no estás dispuesto, aún estás a tiempo.
Estimados lectores,
es de noche. Muy de noche, tanto que la ciudad ya está vacía y fría. Apenas unas luces pertenecientes a los amantes. No se escucha nada. El sonido de las efusiones del amor y de la canción con la que lloran. Alguien mira a la calle fumándose un cigarro desde la ventana, dejándose acompañar por la soledad. Las hojas de los árboles mueren estos días, como lo hacen los grados más altos del termómetro.
Mientras todo esto ocurre, pienso, que lo más importante de la vida, es la vida. La propia vida. Porque vivir es nuestra actividad principal. No dejes que el trabajo se lleve tu vida. No dejes que todo lo que no sea vida se la lleve. Porque entonces no estarás viviendo. Escucha la música de tu corazón. Escucha tu vida y vivela. Aún estás a tiempo de cambiar lo que no te gusta. Aún estás a tiempo de vivir.
Estos días estoy aprendiendo a no aprender. Porque es la mejor manera de aprender. Quien aprende por un molde, luego, no se sale de ese molde. Todo lo que no sea como el molde marcaba, no tendrá cabida. Y la vida que hemos de vivir está tan llena de posibilidades que aprender sólo una es aprender a desperdiciarla también.
La noche que se va extendiendo a lo largo del mundo nos hace más nosotros mismos. Es una paradoja, pero en la oscuridad de la noche es donde mejor nos vemos, conocemos y vivimos. Porque es donde somos nosotros mismos. La noche está hecha para aparcar los problemas, y para ser nosotros mismos soñando. La noche es la dueña del más elevado sentimiento humano.
Hago un recorrido por las ciudades del mundo. Y veo París, tan iluminada porque allí siempre fue noche, y el amor brota bajo aquella farola de Pigalle. Nueva York, donde deambulan sin rumbo fijo aquellos que hicieron de la gran manzana algo sabroso. Calcuta, impregnada del espíritu de su madre en los ojos de la joven india que dormirá por unas horas entre sábanas de seda. Rusia, donde la nieve es lo único que cubre la calle. Roma, esperando al último gladiador. Montecarlo, donde deambula como un alma del purgatorio el último fracasado del casino y del amor...






