No se si lo he dicho otra vez, pero esta fiesta que llaman ''Navidad'' me causa bastante rechazo. Eso de entrada.
No estoy en contra -ni mucho menos- de la naturaleza de esta fiesta, que es lógica, coherente y celebrable. De lo que estoy en contra es del extremo al que la humanidad ha llegado con la celebración de la pre Navidad, la Navidad y la Pos Navidad. Me explico. Yo vi el primer escaparate de Navidad a principios de Octubre. Antes del día 12. Aquello fue algo terrible: yo en el verano, y otros en el más crudo y frío de los inviernos, y para más inri, en Navidad. Entré a pedir explicaciones, en un intento por frenar lo que no demasiado tiempo más tarde venía encima.
Se nos ha ido de las manos. Nos hemos pasado. Las calles llenas de luces de mil colores que parpadean a todas horas y encima lo hacen con unas canciones horribles que hablan de zambombas, peines y derivados del estilo que no quiero recordar.
La locura e histeria colectiva por comer dulces, pasteles y llenar todos los rincones de adornos navideños me irrita profundamente.
Yo no quiero ser cómplice de esta locura, aunque esté loco completamente. Pero mi locura, siempre lo digo, tiene cabeza, principio y fin. Lo de la Navidad hace mucho tiempo que empezó y lo que ha hecho es aumentar, horterizarse y enloquecerse. Y lo que empieza y no se sabe donde acaba, es locura. Locura mala. La que no se cura y hace daño.
Yo prefiero comer pasteles el día del año que me venga en gana, cantar cuando quiera y repartir mis deseos y cariño durante el año. No es necesario un tiempo para esto: es necesario todo el tiempo. Así como no es necesario que se nos haya ido completamente de las manos el asunto navideño por el que cada día siento más rechazo.
Mientras se fragua el panorama, yo paseo largamente por calles vacías pero completamente iluminadas. Contemplando las maravillosas exposiciones que en Madrid hay. Delacroix en una mañana soleada pero con frio. Yves Saint Laurent en un tiempo de decadencia. El Prado en un momento en el que es necesario el arte para vivir, o sobrevivir, como decía Tosca en la ópera. Y yo también salvaría, si cualquiera de estos museos se estuviese quemando: el aire. Lo decían Jean Cocteau y Salvador Dalí cuando fueron preguntados por que obra salvarían si en El Prado hubiese un incendio. Y la obra es el aire mismo, sin el cual no hay fuego.

Totalmente de acuerdo, además de lo que expones en tu post, la Navidad ha cambiado completamente a lo largo de los años. Ha pasado de ser de un encuentro simple con la familia , ha ser una "exposición" de artículos y alumbrados que no hacen más que incitar a comprar, comprar , comprar ...
ResponderSuprimirNo es nada nuevo que la Navidad se haya convertido más en una estratégia para las compañías y mercados para lucrar, y que la sociedad se deje engañar o manipular por esto.
Ihsane Marouan
Ishane, somos muchos los que pensamos así. Más de lo que pensamos. Gracias por tu aportación y por leerme. Un abrazo.
ResponderSuprimirAE