domingo, 26 de febrero de 2012

Días nuevos con sabor a viejo...

Y ahora que todo ha pasado, afronto el presente con el sabor del ayer. Lo nuevo que es viejo, pero que siempre tendrá buen sabor, el sabor de poder disfrutar de lo bueno una vez más es el placer. Ese mismo que nos da el tiempo, los días que se alargan para que nos veamos mejor: frente a frente ante la propia vida. Los rayos de sol que ya iluminan el viejo jardin de hojas nuevas. El tiempo por el que caminamos, no sabemos a dónde, pero si de donde viene. Y el paseo eterno, siempre bello entre la belleza, con esa mujer que ha vivido todo lo que tenía que vivir. Que tuvo la plenitud en la propia vida y que ahora vive de lo que tuvo. Lo que ahora es.

Siento en estos días toda esa vejez de las cosas y del tiempo metidas en una novedad que me hace admirarla mucho más, mucho mejor. Siento el placer, por esa espera anunciada y sabida por todos. O al menos por mi. Leyendo entre rayos de sol, y ante una calle abarrotada de quienes ayer se escondían o lloraban sus penas, y que hoy cantan al mundo entero su alegria. Eterna y duradera en la memoria. Eso nadie nos lo podrá arrebatar.

1 comentarios:

  1. ohh que texto tann bonito y tan real como la vida misma jeje un beso te sigo ¡¡¡
    adriana
    SWEET DREAMS

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